Por Mauricio Wasaff, Ingeniero Comercial, Coach Integral Ejecutivo y Personal. Revista Icimag N°1 En los duros momentos de un despido, contar con un coach que apoye y acompañe a la persona en ese trance puede resultar decisivo para el resto de su vida. Para la mayoría de la gente, perder el empleo es una de las situaciones a la que estamos expuestos más difíciles de enfrentar, cualquiera sea la profesión o el nivel socioeconómico de quien lo sufre. La búsqueda de un nuevo empleo es una tarea que puede resultar compleja, ardua y hasta penosa debido a la gran variedad de aspectos cruciales personales y profesionales que se ponen en juego en esas circunstancias, muchas veces de manera inesperada. La situación del despedido es aún más difícil y frustrante cuando ello se produce por causas que no le son imputables. Según algunos estudios recientes, casi el 80% de los despidos en nuestro país se originan por reestructuraciones, fusiones o cierres de empresas y sólo el 6% por razones de desempeño o relaciones interpersonales conflictivas en el trabajo (People & Partners). En esas circunstancias, es normal que la persona despedida se sienta emocionalmente afectada en su capacidad para manejar y enfrentar la situación de la manera más adecuada. En esos momentos, contar con un coach que lo apoye y lo acompañe en ese trance puede resultar decisivo para el resto de su vida. Con ello no estamos afirmando que el coach actúe como terapeuta o asistente psicológico, pero sí estamos seguros, y lo hemos comprobado en la práctica, que el Coaching tiene un tremendo y beneficioso efecto terapéutico cuando la persona se siente acompañada y apoyada, a la vez que focalizada y motivada en lograr sus aspiraciones laborales y de vida.

Etapas del proceso

Desde el punto de vista del proceso de Coaching, la búsqueda de un nuevo empleo podría dividirse en tres etapas principales: primera, evaluación y definiciones estratégicas; segunda, elaboración y ejecución del plan de acción y, tercera, selección de ofertas y preparación para un nuevo empleo. Idealmente, el Coaching estará presente en las tres etapas, pero también es posible circunscribirlo a una o dos etapas específicas. Entre las muchas cuestiones que en una primera etapa un coach puede apoyar a alguien despedido, están, por ejemplo: evaluación de su trayectoria laboral, posibilidad de redefinición de su carrera profesional, identificación de habilidades, competencias y aspectos a mejorar, posibilidad de independizarse o desarrollar un negocio propio, identificación de mercados laborales donde focalizar la búsqueda de empleo, combinación ideal entre trabajo, familia y calidad de vida que desearía lograr (aspecto que en el Coaching Integral identificamos como “la ecología de la solución”), entre muchos otros temas. Las orientaciones y opciones estratégicas definidas y clarificadas en la primera etapa del proceso de coaching constituirán la base que guiará las acciones a desarrollar en la búsqueda de un nuevo empleo o actividad. Ello implica preparar a continuación un Plan de Acción donde se definan y prioricen tareas específicas a ejecutar por parte del despedido (“coachee” o cliente) en los próximos siete días, por ejemplo. La idea es que desde ese momento la persona asume “la pega de buscar pega” como una responsabilidad de todos los días, para posteriormente evaluar con el coach el estado de avance del plan, ajustar acciones y definir nuevas tareas para los siguientes siete días. Entre los aspectos relevantes a considerar en el plan, están, por ejemplo: la preparación de la red de contactos y su tratamiento, plan de visitas y entrevistas, currículo, presentación personal, actitud y manejo en entrevistas, análisis de ofertas, negociación y muchos otros aspectos donde, con el apoyo del coach, el cliente toma conciencia e identifica mejor y puede dar un adecuado tratamiento a cada uno de los muchos factores que intervienen en la búsqueda de un empleo. Por último, una vez que la persona encuentra un nuevo empleo, el Coaching puede ser un apoyo importante en aspectos que se relacionan con, por ejemplo, el proceso de integración a la organización, las interrelaciones laborales, la detección de necesidades de capacitación, el desarrollo de competencias como liderazgo y trabajo de equipos en el caso de los cargos ejecutivos, etc.

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