Durante la madrugada, cerca de la 1:00 a.m y precisamente antes de disponerme a dormir, abrí uno de mis libros y comencé a leer, sin dejar de maravillarme con cada página ante mis ojos. Y como se me ha vuelto costumbre, destaqué un pequeño extracto que me cubrió de energías y que me propuse compartir con ustedes el día de hoy. El texto dice así: Las dificultades son inevitables. Existen dos respuestas básicas a la adversidad: la desesperación o la esperanza. Al sentirnos desesperados, multiplicamos nuestra negatividad. El miedo y la incertidumbre pueden convertirse en estrés. El estrés puede devenir en tristeza abatida y esta, a su vez, puede engendrar vergüenza o frustración. Lo que es aún peor, la desesperación sofoca y acaba con cualquier forma de positividad. Al extinguirse la positividad, perdemos cualquier posibilidad de establecer un vínculo genuino con los demás. La desesperación abre la puerta a una espiral descendente que puede hacernos tocar fondo. La esperanza es diferente. No es la imagen refleja de la desesperación. Es más, la esperanza reconoce la negatividad sin tapujos. Pero lo más importante es que la esperanza despierta más positividad en nuestro interior. Aún la pizca más sutil de esperanza puede ser un trampolín al amor, la gratitud, la inspiración y más. Y esas sensaciones cálidas y delicadas abren nuestra mente y nuestro corazón y nos permiten sintonizarnos con los otros de modo que la esperanza abre la puerta a una espiral ascendente que nos permite recuperarnos de las adversidades y resurgir más fuertes y con más recursos que antes. Extracto: “Vida Positiva” No hay mucho más que agregar. Simplemente regalarles la alegría de una certeza. Porque amigos queridos, pueden sentirse seguros de que el pensamiento positivo es infinitamente beneficioso para sus vidas y para la de quienes les rodean. Es cierto, existen muchas situaciones que se encuentran fuera de nuestro alcance, muchas de las cuales nos pueden invitar al sufrimiento, la desesperanza y a una molesta sensación de desaliento. Sin embargo, y como muy bien nos plantea Stephen Covey en uno de sus tantos trabajos, entre el estímulo y la respuesta hay un espacio. Es allí donde tiene cabida y a mi parecer resulta ser protagónico, y es nuestra capacidad de elegir nuestra respuesta. Amigo y amiga, te invito a decidir por la positividad. Porque el amor, la gratitud, el sobrecogimiento y todas las agradables sensaciones que recorren tu alma cuando eres positivo, amplía tu visión, potencia tus recursos creativos y tus relaciones interpersonales. Un abrazo sincero y enérgico
















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