Imagínate que existe un banco, que cada mañana abona en tu cuenta la cantidad de $ 86.400. Ese extraño banco, al mismo tiempo, no arrastra tu saldo de un día para el otro: cada noche borra de tu cuenta el saldo que no has gastado. ¿Qué harías? Me imagino que retirarías cada día la cantidad que no has gastado, ¿cierto? Pues bien, cada uno de nosotros tenemos ese banco: su nombre es Tiempo. Cada mañana, ese banco abona en tu cuenta personal 86.400 segundos. Cada noche ese banco borra de tu cuenta y da como pérdida cualquier cantidad de ese saldo que no hayas invertido en algo provechoso. Ese banco no arrastra saldos de un día al otro y no permite sobregiros. Cada día te abre una nueva cuenta. Cada noche elimina los saldos del día. Si no usas tu saldo durante el día, tú eres el que pierdes. No puedes dar marcha atrás. No existen cargos a cuenta del ingreso de mañana: debes vivir el presente con el saldo de hoy. Este pequeño cuento te invita a reflexionar sobre lo importante que es conocer el valor del tiempo, puesto que el tiempo es vida. Es por ello que no debes malgastarlo en cosas que no sean de beneficio para ti mismo, para tu familia, para la sociedad o para la humanidad en general. Recuerda, el reloj sigue su marcha… ¡aprovecha al máximo cada día! Un abrazo y feliz tarde de domingo

Daniela

Share this

Agregar un comentario